Márgenes · Precios

¿Qué margen debo aplicar a mis productos?

Por Jose Antonio Cazorla · Velio360 · Agosto 2026 · 5 min de lectura · Actualizado en octubre de 2026
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Poner precio a un producto es una de las decisiones más importantes en el pequeño comercio — y una de las que más se hacen a ojo. Copiar al competidor, aplicar un porcentaje fijo a todo o fiarse del precio que sugiere el proveedor son estrategias que raramente maximizan la rentabilidad.
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Margen bruto vs margen neto: cuál mirar

El margen bruto es la diferencia entre el precio de venta y el coste del producto. El margen neto descuenta todos los gastos del negocio. Muchos propietarios saben su margen bruto pero no su margen neto — y es el neto el que determina si el negocio gana o pierde dinero. Un margen bruto del 35% puede convertirse en un margen neto del 5% si los gastos fijos son altos.

⚠ Calcular solo el margen bruto es engañoso. Necesitas saber cuánto te cuestan tus gastos fijos mensuales para saber qué margen bruto mínimo necesitas.
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No todos los productos necesitan el mismo margen

Los productos de alta rotación o los que el cliente compara activamente con la competencia deben tener precios más ajustados. Los productos especializados, de temporada o con poca competencia directa pueden soportar márgenes más altos. Aplicar el mismo porcentaje a todo tu surtido es dejar dinero sobre la mesa en unas categorías y perder competitividad en otras.

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El precio psicológico que pocos usan bien

El cliente no compara precios en términos absolutos — los percibe en contexto. Un producto a 9,95€ se percibe significativamente más barato que uno a 10,05€ aunque la diferencia sea de 10 céntimos. Los precios terminados en 9 o 5 funcionan bien en categorías donde el cliente es sensible al precio. En categorías premium, los precios redondos transmiten más calidad.

💡 Revisar los precios de tus 20 referencias más vendidas aplicando precios psicológicos puede mejorar el margen sin reducir las ventas.
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Cuándo y cómo revisar precios sin perder clientes

Subir precios es una decisión que muchos propietarios evitan por miedo a perder clientes. Sin embargo, subidas pequeñas y graduales en productos no básicos raramente generan pérdida de clientes — especialmente si van acompañadas de mejoras en el servicio. El momento ideal para revisar precios es tras una subida de costes del proveedor, que actúa como justificación natural.

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El error de competir siempre por precio

Una tienda de proximidad no puede ganar una guerra de precios contra un supermercado grande. Intentarlo implica reducir márgenes hasta hacerse insostenible. El valor diferencial del pequeño comercio está en la proximidad, el trato personalizado y el conocimiento del cliente — no en el precio. Esos atributos justifican un precio razonablemente superior en muchas categorías.

⚠ Si tu estrategia competitiva es ser el más barato, estás en una carrera que no puedes ganar a largo plazo.

¿Tienes más dudas sobre la gestión de tu tienda? Consulta nuestras preguntas frecuentes.

¿Sabes cuál es tu margen mínimo para cubrir gastos?

Si has identificado una o más de estas situaciones en tu negocio, no es una mala noticia — es el primer paso para mejorar. Empieza con un diagnóstico gratuito de tu tienda y te proponemos por dónde mejorar.

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